«El estrés no es solo un tema individual, es una cuestión estratégica para las organizaciones»

«El estrés no es solo un tema individual, es una cuestión estratégica para las organizaciones»

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El estrés es uno de los grandes desafíos silenciosos del entorno laboral actual. Para entender cómo identificarlo, gestionarlo y prevenir sus efectos, hablamos con Alberto Barrios, el vicedecano del Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia, especialista en psicología organizacional y recursos humanos.

 

  1. ¿Cuáles son los principales signos que indican que una persona está experimentando estrés, tanto en el ámbito personal como en el laboral?

Los signos de estrés pueden manifestarse de forma física, emocional, cognitiva y conductual. En el ámbito personal, es común observar síntomas como fatiga persistente, alteraciones del sueño, irritabilidad, dificultad para concentrarse, o una sensación constante de estar “abrumado”. En lo físico, pueden aparecer dolores de cabeza, tensión muscular o problemas gastrointestinales.

En el entorno laboral, el estrés puede expresarse a través de una baja en el rendimiento, procrastinación, errores frecuentes, conflictos interpersonales o una actitud negativa. También pueden aparecer ausencias recurrentes o un desapego emocional hacia el trabajo.

El estrés no siempre se presenta de forma evidente, por eso es importante prestar atención a los cambios sutiles en el comportamiento habitual de la persona.

 

  1. Desde mi experiencia, ¿cómo influye el estrés en el rendimiento y el bienestar de las personas trabajadoras?

Desde mi trayectoria en el área de recursos humanos y la psicología organizacional, he podido observar que el estrés sostenido en el tiempo deteriora tanto la productividad como la salud emocional de los trabajadores. A nivel de rendimiento, el estrés disminuye la capacidad de concentración, la creatividad y la toma de decisiones efectivas. Se genera un ciclo negativo: a mayor estrés, menor rendimiento, y a menor rendimiento, más estrés.

En cuanto al bienestar, el estrés crónico puede desembocar en trastornos de ansiedad, depresión o agotamiento emocional (burnout). Esto no solo afecta al individuo, sino también al clima laboral y a la cohesión de los equipos. Por eso, gestionar el estrés no es solo un tema individual, sino una cuestión estratégica para las organizaciones.

 

  1. ¿Qué mecanismos de autocuidado y control emocional recomiendo a las personas para manejar situaciones de estrés, tanto en su vida personal como en la profesional?

Recomiendo trabajar en tres niveles: físico, emocional y mental.

  • A nivel físico, mantener una rutina de sueño adecuada, una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio son fundamentales.
  • A nivel emocional, es clave reconocer y validar lo que se siente, sin reprimir ni juzgar las emociones. Practicar técnicas de regulación como la respiración consciente, la escritura emocional o la meditación ayuda a reducir la carga emocional.
  • A nivel mental, cultivar una mentalidad realista, trabajar la autocompasión y establecer límites saludables tanto en el trabajo como en lo personal son prácticas esenciales.

También insisto en la importancia del ocio, la conexión social y el sentido de propósito, como pilares del bienestar sostenido.

 

  1. ¿Cómo se puede fomentar una cultura organizacional que apoye la gestión del estrés y el bienestar emocional de las personas trabajadoras?

Fomentar una cultura organizacional saludable requiere un compromiso desde la alta dirección hasta todos los niveles de la empresa. Algunas claves son:

  • Formación y sensibilización sobre salud mental y manejo del estrés, no solo dirigida al personal, sino también a líderes y mandos intermedios.
  • Políticas de conciliación que respeten los tiempos de descanso y vida personal.
  • Espacios de escucha y feedback, donde las personas sientan que pueden expresar sus necesidades sin temor a represalias.
  • Programas de bienestar integrales, que incluyan apoyo psicológico, actividades de relajación, pausas activas y promoción de hábitos saludables.
  • Liderazgo empático, que priorice el cuidado de las personas como parte de la estrategia organizacional.

Una cultura que normaliza el cuidado emocional y lo integra en sus valores tiene un impacto positivo en la retención del talento, la productividad y el compromiso.

 

  1. ¿Qué papel juega el psicólogo dentro de una empresa para ayudar a gestionar el estrés y promover el bienestar emocional?

El psicólogo en la empresa cumple un rol preventivo, formativo y de intervención. Puede:

  • Diseñar e implementar programas de bienestar psicológico, adaptados a las necesidades de la organización.
  • Formar a líderes y equipos en habilidades como la inteligencia emocional, la comunicación efectiva y la gestión del conflicto.
  • Brindar apoyo individual a empleados que están atravesando situaciones de alto estrés o crisis.
  • Detectar factores de riesgo psicosocial y proponer estrategias para abordarlos.
  • Medir el clima laboral y proponer mejoras orientadas al bienestar general.

En definitiva, el psicólogo actúa como un puente entre la salud emocional de las personas y el éxito sostenible de la organización.

 

  1. ¿Cómo puede una persona identificar cuándo el estrés está afectando su capacidad para cuidarse y cuándo debería buscar apoyo profesional?

Una señal clara es cuando las estrategias habituales de afrontamiento dejan de ser efectivas. Si la persona nota que pierde interés por actividades que antes disfrutaba, que le cuesta descansar o desconectar, o si aparecen síntomas persistentes de ansiedad, tristeza o irritabilidad, es momento de pedir ayuda.

También cuando el estrés interfiere de manera significativa en su desempeño laboral o en sus relaciones personales. Buscar apoyo profesional no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad hacia uno mismo. El acompañamiento psicológico puede marcar la diferencia en la recuperación del equilibrio y el bienestar.

 

  1. ¿Qué enfoques o herramientas prácticas puede utilizar una persona para mejorar su bienestar emocional en situaciones de alta presión en el trabajo?

Algunas herramientas efectivas incluyen:

  • Técnicas de respiración y mindfulness para reducir la reactividad emocional.
  • Planificación del tiempo y gestión de prioridades, evitando la multitarea y reservando momentos de descanso reales.
  • Técnicas de reestructuración cognitiva, para identificar pensamientos distorsionados y reemplazarlos por otros más funcionales.
  • Microprácticas de autocuidado durante la jornada, como pausas breves, caminar unos minutos, o desconectarse de la pantalla para recuperar foco.
  • Tener una red de apoyo emocional con la que compartir lo que se vive.
  • Y sobre todo, normalizar el autocuidado como parte del rendimiento: no es un lujo, es una necesidad.
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